viernes, 23 de septiembre de 2011

5 DE JULIO DE 2001.

Por fin llegaba el día, hoy habíamos quedado todas en la playa para celebrar el cumpleaños de Mirella y yo como no llegaba 15 minutos tarde, y eso me pasa por no poner el despertador. Bufff… lo que no me pase a mí… y ahora a saber donde estaban estas. Me puse a buscar como loca por todos lados y nada hasta que de repente…
-¡DAYA!- vaya susto me pegaron.
Tanto mirar para que luego las tenga detrás.
-Hola- y como no, me puse roja como un tomate. ! Vaya vergüenza¡ Si alguien me hubiera visto desde el principio se reiría de mí y por lo que escuché es que sí, un grupo de chicos y encima de todo guapos se reían a grandes carcajadas.
-Daya creo que has ligado…- ya tenia María que hacer la broma y yo e saqué el dedo como siempre.
Saqué mi toalla y me tumbé para ver si cogia un poquito de color.
-Chicas, ¡vamos al agua!
Todas se levantaron menos yo, la verdad es que después de lo que me pasó no tenía ganas algunas de bañarme.
Me eché crema hasta los ojos y me tumbé; tan a gusto que estaba yo y va alguien y se me pone delante, abrí los ojos y no me pude creer lo que vi. Delante mía estaba el chico más guapo que había visto en mi vida, tenía los ojos verdes, la piel morena, y cabello rubio tirando a castaño y una sonrisa que te dejaba sin aliento.
Volví a cerrar los ojos y ha hacer como si nada pero de repente…
-Capulla- Lorena se había escurrido el pelo encima mía.
Me levanté de golpe y allí estaban todas riéndose y el chico que minutos antes estaba delante mia estaba en el grupito de chicos guapos.
Cuando mi mirada se cruzó con la suya, él me mandó una sonrisa que cualquier chica se hubiera desmayado, agaché la cabeza avergonzada y roja a más no poder.
-¿Y esa rojez?- madre mia se han dado cuenta.
-¿De que rojez hablas?- ha hacerse la tonta se ha dicho.
Volví a mirar al mismo sitio y ahí estaba el mirándome, acho, ¿por qué me mira? Bufff… si lo mirara yo pues vale porque el esta bueno, pero que el me mire a mi que soy una chica como otra cualquiera es raro.
Agaché la cabeza otra vez.
-¿Naya quién ese chico que no te quita la mirada de encima?
-¿Qué chico?- puse una cara como de no saber de que hablaba- Yo me voy al agua, ¿quién se viene?
-Yo- bien Naya conseguiste desviar la conversación.
A los minutos de estar ya en el agua todas las demás se unieron a nosotras pero lo más extraño fue que en cuanto se metieron los tíos buenos de antes se levantaron, cogieron un balón y se pusieron a unos pocos metros de nosotras a jugar.
Las chicas de vez en cuando giraban sus cabezas hacia los chicos al igual que los chicos, a parte ellos tiraban de vez en cuando el balón cada vez más cerca de nosotras. A veces nos pedían que les pasáramos el balón, pero lo que me parecía raro era que casi siempre venia hacia mí y eso ocurría cada vez que el que tiraba el balón era aquel chico de ojos verdes y de cabellos rubios. Cuando le pasaba el balón siempre me sonreía y yo notaba como si me fuera a desmayar de un momento a otro.
Aquel chico era mi perdición en vida.

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